La sesión no termina cuando te levantas de la camilla. Al deshacer una adherencia aumenta el riego sanguíneo de la zona, y ese proceso sigue su curso durante bastantes horas. Lo que hagas en los días siguientes influye más de lo que parece.
Las primeras veinticuatro horas
- Bebe agua. Más de lo habitual, repartido durante el día.
- Muévete suave. Caminar va bien. Lo que no conviene es ni quedarte quieto ni meterte un entrenamiento exigente.
- Calor antes que frío en la zona trabajada, salvo que te haya indicado lo contrario.
- Deja margen. Si puedes, no encadenes la sesión con una tarde de mucha carga.
Si notas la zona sensible
Es frecuente después de un trabajo profundo, y suele durar entre veinticuatro y cuarenta y ocho horas. Se parece a las agujetas: molesta al tocar, pero la movilidad ha mejorado.
Lo que no es normal es un dolor agudo, que vaya a más o que aparezca lejos de la zona trabajada. Si pasa eso, dímelo.
El descanso de esa noche
Mucha gente duerme distinto la noche después de una sesión, sobre todo si veníamos de semanas con el descanso roto. Ayuda no forzarlo: cena algo ligero, baja la intensidad de pantallas la última hora y acuéstate cuando te entre el sueño, sin pelearte con el reloj.
Los días siguientes
Si el patrón lleva mucho tiempo instalado, el tejido tiende a volver a su posición conocida. Retomar poco a poco el movimiento en el rango que has recuperado es lo que consolida el cambio.
Las pautas concretas te las doy al terminar, según lo que haya respondido tu cuerpo ese día. No hay una tabla igual para todos.
